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"Europa pierde influencia en América Latina"

7 de julio de 2023

La prensa en alemán analiza críticamente las relaciones entre la UE y América Latina y, en concreto, las negociaciones para la creación de una zona de libre comercio con el Mercosur.

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En Brasil: Ursula von der Leyen y Lula.
La presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Imagen: Fabio Rodrigues-Pozzebom/Agência Brasil

En el diario Welt de Berlín, el corresponsal para América Latina, Tobias Käufer, anota: "El acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea ya estaba listo para firmarse en 2019, pero los europeos no quisieron hacerse una foto con el presidente brasileño populista de derechas Jair Bolsonaro, por su polémica deforestación amazónica. Así que el papel desapareció en los cajones. Fue un autogol: la guerra de agresión rusa a Ucrania ha cambiado el equilibrio geopolítico de poder.

Europa busca ahora con urgencia cadenas de suministro seguras y está redescubriendo Sudamérica, que durante mucho tiempo se ha dejado de lado. Mientras Bruselas y Berlín querían hacer esperar a los sudamericanos en 2019 por culpa de Bolsonaro, ahora son los europeos los que tienen mucha prisa. Pero los sudamericanos plantean exigencias, a sabiendas de que los europeos no quieren perder del todo el duelo con China en materia de materias primas clave como el litio.

Lula da Silva declaró recientemente que entre socios no se imponen sanciones, sino que se confía. Sin embargo, está encantado de aceptar miles de millones en ayudas de Europa. Al final, podría haber un tratado que no sea mejor para el medio ambiente que el que Europa no quiso firmar con Bolsonaro. Europa habría perdido entonces cuatro años de tiempo".

"Exigencias demasiado elevadas"

En el diario taz de Berlín, el corresponsal para Sudamérica, Jürgen Vogt, por su parte, apunta: "Mucho ha cambiado geopolíticamente en los más de 20 años de negociaciones. América Latina hace tiempo que dejó de ser el patio trasero complaciente de EE. UU. El ejemplo más reciente son las posiciones encontradas en la guerra de Ucrania y la negativa de muchos Estados de la región a sumarse a las sanciones contra Rusia, sobre todo Brasil.

Europa está perdiendo influencia. Así lo percibió también la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su visita a Brasilia y Buenos Aires, a mediados de junio. Anunció que Europa estaba de vuelta en América Latina y que era hora de llevar la "asociación estratégica a un nuevo nivel". El fondo de inversión multimillonario que presentó fue muy bien acogido. Otra cosa es la apertura de los mercados a los productos industriales europeos.

Con su cláusula de protección de los bosques, la UE se ha quitado su propio margen de negociación. América Latina se ha vuelto más independiente. Llegan más ofertas de inversión de China, que desde hace tiempo opera localmente en la explotación de litio o cobre. La demanda de soja y carne seguirá impulsando la deforestación, a costa de la naturaleza y la protección del clima".

"El poder de los No Alineados"

Por otra parte, Jana Puglierin, que dirige la oficina en Berlín del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, escribe en el diario económico Handelsblatt un editorial que titula "El poder de los No Alineados":

"'Cuando los estadounidenses vienen a Brasil, quieren hablar de China. Cuando vienen los chinos, hablan de desarrollo', me dijo recientemente un brasileño en São Paulo. Cualquiera que viaje estos días al país más grande y poblado de América Latina aprende de forma ejemplar cómo muchos países de la región, pero también de África y Asia, contemplan actualmente el cambiante orden mundial.

Tras la elección de Luiz Inácio Lula da Silva, en octubre de 2022, muchos en el Gobierno alemán esperaban volver a encontrar un socio afín en Brasil. Pero la desilusión no tardó en aparecer, sobre todo en materia de política exterior. Brasil "ha vuelto" a la escena mundial, como dice el presidente Lula. Pero no a donde a Occidente le gustaría (...)

Para Brasil, la cooperación con los países de Europa o Estados Unidos no carece de alternativas, sino que depende de la calidad de la oferta. Las visitas de altos responsables políticos de Alemania demuestran hasta qué punto el Gobierno alemán se preocupa por ampliar las relaciones con el país más importante de América Latina. Pero, para que esto tenga éxito, no puede esperar que Brasil apoye plenamente la agenda alemana frente a Rusia y China, aunque deba promoverla."

(gg/rml)