1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW
Mundo digitalGlobal

En un año: así ha transformado Elon Musk Twitter en X

Helen Whittle
27 de octubre de 2023

Un año después de que Elon Musk comprara Twitter, críticos afirman que la plataforma, ahora conocida como X, está inundada de discursos de odio y desinformación. ¿Será el fin de la "plaza pública" del mundo?

https://p.dw.com/p/4Y4h8
Foto simbolica de X.
Twitter pasó a llamarse X en julio de 2023.Imagen: Joel Saget/AFP/Getty Images

El 27 de octubre de 2022, el hombre más rico del mundo, Elon Musk, se hizo oficialmente con la propiedad de TwitterInc. . Lo hizo público tuiteando: "El pájaro se ha liberado". Poco después, comenzó el despido de altos ejecutivos y una polémica reestructuración de plantilla en la que salieron de la empresa cerca de la mitad de sus 7.500 empleados. Además, en este tiempo se ha producido el cambio de nombre de la mundialmente conocida marca Twitter al actual "X".

Lanzada en Silicon Valley en 2006, Twitter comenzó como una plataforma de microblogging que permitía a los usuarios compartir mensajes de 140 caracteres o tuits. En diciembre de 2022, Twitter tenía más de 368 millones de usuarios activos en todo el mundo, según datos de eMarketer/Insider Intelligence. A la plataforma se le atribuyó el mérito de facilitar movimientos sociales de protesta, desde la primavera árabe y Black Lives Matter hasta el movimiento #MeToo.

Antes de cerrar su compra de Twitter por 44.000 millones de dólares (41.500 millones de euros), Musk proclamó que la plataforma servía como "la plaza pública digital" y cuestionó su compromiso con la libertad de expresión. "No adherirse a los principios de la libertad de expresión socava fundamentalmente la democracia. ¿Qué hay que hacer?" preguntó Musk a sus decenas de millones de seguidores.

Extremistas, incitación al odio y demandas judiciales

A pesar de prometer que no convertiría Twitter en un "infierno de todos contra todos", Musk fue despidió a un gran número de moderadores de contenidos, disolvió su consejo de confianza y seguridad y restableció cuentas de extremistas de derechas y teóricos de la conspiración, entre ellos el nacionalista blanco negacionista del Holocausto Nick Fuentes y Andrew Anglin, fundador del sitio web de supremacía blanca The Daily Stormer.

Elon Musk, propietario de SpaceX, Tesla y de X.
Elon Musk, propietario de SpaceX, Tesla y de X.Imagen: Gonzalo Fuentes/REUTERS

En las semanas que siguieron a la adquisición, un estudio realizado por investigadores de la Universidad estadounidense de Tufts concluyó que, "tras la adquisición, la calidad de la conversación ha decaído, con más extremistas y proveedores de contenidos de odio que ponen a prueba los límites de lo que Twitter puede permitir". Ahora, un año después, los críticos afirman que la llamada "plaza pública" se ha inundado de discursos de odio y desinformación.

Todo esto es importante, porque "lo que encontramos en las redes sociales se traduce en resultados en el mundo real", afirma Raphaela Andres, investigadora del Centro Leibniz de Investigación Económica Europea de Mannheim (ZEW) y coautora de un estudio que examina el impacto de la legislación para combatir la incitación al odio en Twitter.

El Center for Countering Digital Hate (CCDH), una organización británica sin ánimo de lucro, afirma que el odio y la discriminación se han "disparado" en la plataforma bajo el mandato de Musk y ahora hace campaña para que las grandes marcas dejen de anunciarse en el sitio. En respuesta, Musk presentó una demanda acusando al CCDH de perjudicar su relación con los anunciantes. También ha amenazado con demandar a la Liga Antidifamación (ADL) , un grupo de derechos civiles con sede en EE.UU., diciendo que la ADL estaba tratando de "matar" a la plataforma de medios sociales al "acusarnos falsamente a ella y a mí de ser antisemitas".

¿Es hora de dejar Twitter?

En una reciente entrada en la plataforma Medium, el influyente bloguero, periodista y escritor canadiense-británico Cory Doctorow escribió: "El problema de Twitter no es que este importante servicio esté dirigido por el multimillonario mercurial y mediocre equivocado: es que cientos de millones de personas están a merced de cualquier líder corporativo insensato."

"No creo que [Twitter] se haya acabado, no creo que vaya a morir", dice Andrés, la investigadora del ZEW. "Creo que surgirán alternativas diferentes como Mastodon o Blue Sky. No espero que lleguen a ser tan grandes como Twitter, pero creo que ya no tendremos una plataforma única. Espero que en algún momento la gente pueda comunicarse entre esas plataformas... y creo que esa es la dirección que tomaremos".

(gg/ms)